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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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COMENTARIO DE LA LECCIÓN 
I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 5 

(26 de Enero al 2 de Febrero de 2008) 

Género y discipulado 



Versículos propuestos para el estudio de esta semana: Marcos 5:25-34; Lucas 
1:26-38; 8:1-3; 10:38-42; Juan 4:4-30 



1. Hágase conmigo 

El episodio de la aparición del ángel Gabriel a María, anunciándole que daría a luz al 
Hijo de Dios por intervención divina, a través del Espíritu Santo, no deja de representar 
la misma secuencia que hemos explicado como imprescindible para el discipulado . 

a. Se asombran ante su presencia, intervención y amor: 

"Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? Res- 
pondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo 
te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y 
he aquí, tu parienta Elisabeth en su vejez también ha concebido un hijo; y este es 
el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será impo- 
sible para Dios" Lucas 1:34-37 (LBLA; destacado nuestro) 

b. Se reconocen pecadores y no aptos para estar ante Él. 

"Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de sa- 
ludo sería éste" Lucas 1:29 (LBLA; destacado nuestro) 

c. Aceptan humildemente el "llamado" para seguirle y muestras disposición. 

"Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu 
palabra. Y el ángel se fue de su presencia" Lucas 1:38 (LBLA destacado nuestro) 

Evidentemente esta secuencia ocurre ante un llamado de Dios Padre y no concreta- 
mente de Jesús (para su discipulado), sin embargo, el paralelismo nos muestra que 
la actitud del ser humano ante el llamado de Jesús es exactamente el mismo que 
ante el llamado que Dios ha hecho a sus hijos a lo largo de la historia en el pasa- 
do, y hoy en el presente. 

María es un ejemplo, en este episodio, de una "sierva del Señor", así como los doce 
discípulos lo fueron de Jesús (Jehová que Salva). 



2. Seguidoras femeninas de Jesús 

Veamos qué dice Lucas 8:1-3 

"Y poco después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y 
anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El iban los doce, y tam- 
bién algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de en- 
fermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y 
Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de 
sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos" (LBLA - destacado 
nuestro) 

Si bien es cierto que no sólo las "otras muchas mujeres" servían a Jesús, sino tam- 
bién las que habían sido sanadas, como es el caso de Magdalena (esto nos los con- 
firma Mateo 27:55-56 y Marcos 15:39-41), no es menos cierto que dichas mujeres eran 
"discípulas" y/o "seguidoras" (al igual que el resto de discípulos que seguían a Jesús 
en la predicación del evangelio). 

Existen muchos textos bíblicos del cual se desprende esta idea: 

" V más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añad- 
ían constantemente al número de ellos (los apóstoles)" Hechos 5:14 (LBLA; desta- 
cado y paréntesis nuestro) 

"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de 
Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres" 
Hechos 8:12 (LBLA; destacado nuestro) 

"Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revesti- 
do. A/o hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; por- 
que todos sois uno en Cristo Jesús . Y si sois de Cristo, entonces sois des- 
cendencia de Abraham, herederos según la promesa" Gálatas 3:27-29 
(LBLA; destacado nuestro). 

Si había mujeres que acompañaban a Jesús "proclamando y anunciando las buenas 
nuevas" (Lucas 8:1 -3), si en Cristo "no hay hombre ni mujer (Gálatas 3:27-29), si el 
bautismo se hace sobre ambos (Hechos 8:12), si ambos por fe son salvos, y ambos 
son "incluidos entre los apóstoles" (Hechos 5:14) considerándoles discípulos de Cristo. 
Si Cristo mando a TODOS sus discípulos a predicar las buenas nuevas , la pregunta 
fundamental al respecto, que aún hoy se hace la Iglesia sin atreverse a tomar posición 
alguna, es: ¿No tienen las mujeres el mismo derecho e incluso deber cristiano de 
ofrecer ministerios pastorales sin distinción entre los hombres? 

Desde el momento en el que Cristo reconoce a las mujeres como "discípulas" y segui- 
doras suyas para la salvación. Debemos reconocer tanto sus ministerios (sin distinción 
alguna) y su sacerdocio que forma parte del "sacerdocio universal" de TODOS los cre- 
yentes. 



Sin embargo, la cultura pasada, y su lastre a la actual, aún impiden (o más bien se re- 
sisten), a reconocer este derecho y deber cristiano de poder ejercer un ministerio 
pastoral en favor de la humanidad tal como Cristo enseño tanto a mujeres como a 
hombres (lo que no implica que en el futuro la Iglesia evolucione en estas considera- 
ciones). 



3. "Si tocare su manto" 

Esta historia, conocida por todos, pero ahora estudiada en relación al discipulado, nos 
enseña que si bien es cierto que no se dice nada sobre qué ocurrió posteriormente a la 
sanación (es decir, si se transformó finalmente en una discípula de Jesús), los esta- 
dos sentidos por esta mujer muestran los "requisitos" indispensables para 
transformarse en discípula de Jesús (fe, asombro, reconocimiento y humildad. Lo 
único que desconocemos es su disposición después del sanamiento). 

Este pasaje también tiene sus sinópticos. Y dichos sinópticos nos permiten tener una 
comprensión más completa del acontecimiento. Veamos que nos dicen: 

GB Mateo 9:20-22 

"Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, 
se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; pues decía para sí: Si tan 
sólo toco su manto, sanaré. Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten 
ánimo, tu fe te ha sanado. Y al instante la mujer quedó sana". Mateo 9:20-22 (LBLA 
-destacado nuestro) 

CQ Marcos 5:25-34 

"V una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años, y había sufrido mu- 
cho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho 
alguno, sino que al contrario, había empeorado; cuando oyó hablar de Jesús, se 
llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tan sólo 
toco sus ropas, sanaré. Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su 
cuerpo que estaba curada de su aflicción. Y enseguida Jesús, dándose cuenta de 
que había salido poder de El. volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi 
ropa? Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: "¿Quién 
me ha tocado?" Pero El miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había to- 
cado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le 
había sucedido, vino y se postró delante de El y le dijo toda la verdad. Y Jesús 
le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción " (LBLA - 
destacado nuestro) 

EB Lucas 8:34-48 

" V una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gasta- 
do en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie, se acercó a 
Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su 
sangre. Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, 



Pedro dijo, y los que con él estaban: Maestro, las multitudes te aprietan y te opri- 
men. Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había sa- 
lido poder. Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó tem- 
blando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la 
razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y El le dijo: 
Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz" (LBLA - destacado nuestro) 

muy interesantes. Los resumimos a 



a. La mujer tuvo fe antes de acercarse a Jesús {"pues decía para sí: Si tan sólo 
toco su manto, sanaré" Mateo 9:20-22) 

b. La mujer tuvo fe sólo por oír hablar de Jesús "cuando oyó hablar de Jesús, 

se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto" (Marcos 5:25-34) 

c. La mujer manifestó humildad, reconociendo su "pecado" y "temor" (reve- 
rencia) ante Jesús "se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en 
presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado" (Lucas 8:34- 
48). Tened en cuenta que la mujer era ritualmente impura a causa de su enfer- 
medad (Levítico 15.25-27), y no debía tocar a nadie, de ahí su confesión incluso 
ante todo el pueblo presente. 

d. El sanamiento técnicamente hablando, lo hace Jesús no la fe ("Alguien me 
tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder " (Lucas 8:34-48). En 
otras palabras, la sanación fue a través de la fe por Jesús. Dado que toda mani- 
festación de fe es atendida por Jesús, es correcto decir "tu fe te ha sanado o 
salvado". Pero este pasaje aclara que no hay nada "en el hombre" que pueda 
sanar o salvar, sino el poder de Jesús. 

Como ya hemos comentado arriba, la mujer manifestó fe, reconocimiento de su "peca- 
do", humildad y disposición a aceptar lo que Jesús tenía para ofrecerle. No conocemos 
su relación posterior con Jesús, pero nada nos indica que no se haya transformado en 
una discípula de Cristo. 



4. Turbada con muchas cosas 

El texto en cuestión dice lo siguiente: 

"Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada 
Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, 
que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta se 
preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, 
/.no te importa que mi hermana me deje servir sola? Pile, pues, que me ayude . 
Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta 
por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la 
parte buena, la cual no le será quitada" . Lucas 10:38-42 



Este texto permite muchas interpretaciones (y muchos errores), por un lado porque no 
tenemos más información que la que hemos citado y segundo porque el contexto nos 
es muy "familiar" (nunca mejor dicho) para cada uno de nosotros, preponderando 
nuestros prejuicios. 

Algunos utilizan este texto como pretexto para tener "la casa desordenada", otros para 
replicarle a sus mujeres sus preocupaciones caseras, otros para no atender como es 
debido a las visitas, etc. Nada de todas estas interpretaciones "caseras" forman parte 
del texto y contexto en cuestión. 

Un análisis posible, basado en el texto, es el siguiente: 

a. Marta se queja de su situación. 

"Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayu- 
de". Esto indica que Marta no estaba a gusto con su tarea. Más que servir a Jesús, 
estaba sirviendo a sus "obligaciones". Esto es una cuestión subjetiva pero real. Quizá 
si Marta realizaba las mismas tareas (físicas) pero con un "espíritu" de servicio a 
Jesús, y no a "sus obligaciones", entonces, muy probablemente no se hubiese queja- 
do. 

b. Jesús responde a la queja de Marta, que incluye un perjuicio de María 

El texto anticipa que Marta estaba "preocupada" (la preocupación es un aspecto psi- 
cológico, no está relacionada directamente con la "ocupación", tarea física). Si bien la 
queja de Marta incluye sus "tareas", Jesús le dice que esta "preocupada y molesta". El 
problema no son las tareas en sí misas, sino su forma de percibirlas y vivirlas. Eviden- 
temente Marta no estaba viviendo el mismo espíritu que María. Además, la queja de 
Marta incluye un perjuicio para María, dado que le estaba pidiendo a Jesús que le 
ayudara, lo que implicaba que María debía dejar de vivir ese estado que Jesús define 
como "una cosa sola es necesaria" (...) "la cual no le será quitada". Evidentemente no 
era justo que por la "preocupación o molestia" de Marta, María tenga que sufrir dicho 
perjuicio. 

Por tanto, el problema no eran las tareas de Marta, sino su "espíritu", ánimo o intención 
al hacer las cosas que hacía, quejándose de su "desgracia", impidiéndole sentir la 
compañía y servicio a Jesús e impidiendo que su hermana pueda disfrutar de ese mo- 
mento. 

c. ¿Podemos invertir la historia? 

Sólo como fin didácticos, para comprender mejor nuestra interpretación del hecho po- 
demos invertir la historia y sacar conclusiones. 

Imaginemos que ahora es María la que, a pesar de estar sentada a los pies de Jesús, 
se siente impaciente, preocupada y molesta porque Marta, su hermana, no para de 
ir de aquí para allá sirviendo a Jesús. Entonces, se queja a Jesús diciéndole: 

"Señor, ¿no te importa que mi hermana vaya de aquí para allá? Dile, pues, que se 
siente" 



¿Qué crees que le respondería Jesús? Jesús le respondería: 

"Maña, Maña, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es 
necesaria, y Marta ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada" 

No es la tarea en sí misma, ni el estar sentado físicamente a los pies de Jesús, sino 
que es la actitud que expresada psicológica la que impide en muchas ocasiones que 
disfrutemos de Jesús. 

Evidentemente las tareas de Marta le agobiaban e impedía disfrutar de Jesús, mientras 
que la sentada de María a los pipes de Jesús muestra su actitud psicológica de "discí- 
pula". Pero la historia podría cambiarse y tener sentido de la misma manera. 



5. La mujer junto al pozo 

A Jesús no le importaba el "que dirán" mientras mantenía la conversación con esta mu- 
jer. En el diálogo, Jesús se va revelando a la Mujer. Y lo hace, nuevamente, a través 
de un milagro cuando desvela cosas de su vida que Él no debía conocer 

"porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso 
has dicho la verdad. La mujer le dijo: Señor, me parece que tú eres profeta". 
Juan 4:18-19 (LBLA - destacado nuestro) 

La respuesta fue muy clara, aunque con dudas. Al final de la conversación la mujer, 
aunque probablemente convencida, transmite lo que descubrió a otros: 

"Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste 
el Cristo?" Juan 4:29(LBLA - destacado nuestro) 

En esta historia, nos falta una humillación (reconocimiento explícito de Jesús como el 
Hijo de Dios), reconocimiento de su estado pecador, y disposición para seguirle. Sin 
embargo, Jesús sembró en su corazón la verdad que posteriormente podría tener 
sus frutos. 

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